martes, 12 de marzo de 2013

Y si peregrino próximo al abismo
es porque busco, a inconsciente precio;
yo te busco por dentro de los cables de un tiempo empapado:
todo estallará, paisaje de electrocución.

Yo te quiero a los pies de la impiadosa muerte,
que me encuentra desgajándome bajo la ígnea mirada solar;
te encuentro en el césped, privándome uno a uno
de esos pétalos vitales
que me daban sentido.

Yo te amo más que nunca desde el silencio implantado por un turbio devenir
que trae viento pero también besos, resurreción, ¡amor!
te deseo incluso más, desde la atribulada noche
en que la sospecha plantó pistas falsas,
que no impidieron, sin embargo, que el pálido astro escamotee las penas.

Desde nuestra flamante película sordomuda
me visto de negro, maquillo de blanco,
y compro una galera:
a ver si llego a encontrarte...
Nena
tu piel
me significa;
me da pan,
sin trigo mediante
me da ocaso
sin atardeceres
me da luna
(anticipada, ella)
y tus besos
me dan, agridulces,
las puñaladas del amor
que me encuentran permeable
y caigo súbitamente
en el laberinto de abrazos
que no son otra cosa que aquello que llevas siempre
bajo tu dulce ala
que me hiere y encanta
sombras de miel
de abejas
de ébano

domingo, 10 de marzo de 2013

Las copas guardan en el alcohólico líquido
lo proporcional con respecto a cuántas esperanzas quedan en tu bolsillo:
a medida que ella bebe de los vasos
que él sirve, como siempre en estos casos,
ese bolsillo se desnuda paulatinamente,
y quien escribe no quisiera que haya más proporciones por el estilo,
sobretodo si en vez del vaso la comparación se mueve al depositario de esperanzas, llámese (nuevamente): bolsillo

miércoles, 6 de marzo de 2013

y lloran:

los niños, los viejos,
los del medio;
los animales,
los parques,
los días,
(y fundamentalmente esa plena luna llena);
las consumaciones de sábados por la noche y domingos al mediodía,
los luchadores atemporales, del cosmos y de la tierra,
todos ellos, encarnaciones o no,
se visten hoy de luto,
aunque mañana se celebrará,
porque es una farsa,
(y ellos lo saben, naturalmente)
no tanto por ser una idea despreciable,
sino por aquella férrea promesa, más bien,
de que la Estrella
es el destino, y qué mejor que haberte reuinido
no con una, sino con miles, millones,
para que astronómicos dígitos correspondan al cielo eterno de las revoluciones, y sean miles,
insisto, millones,
y los desposeídos y olvidados de siempre, un romantrágico recuerdo
contado por los verdaderos voceros,
de la Libertad de los hombres, vale decir:
aquellos que atribuyen el rojo no a la vergüenza o al rubor,
no a la cólera o a la decidida frivolidad,
sino, claro, a eso que has sembrado en tantos:
la Dignidad.



HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, COMANDANTE HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS. TU LUCHA NO SERÁ EN VANO.


Esperarte

Si me lo pedís
con una mano en el pecho
y así, con los ojos embebidos en agua
(que lava la cara,
que lava el corazón)
yo, convertido en esta débil masa que se deshace
y abrazando flamantes formas (que ya no son tales);
con la mente enferma
pero con intacta convicción de amor,
con la certeza de añorar tu imprescindible cancion envolviéndome,
te prometo que quedo tendido en la llanura del tiempo
al ras del centro de la tierra
al filo de la decadencia que no habrá, esta vez, de corromperme
yo beso la melancolía de esperarte.

(a Melanie; mi amor, mi compañera, mi canción de noche y de día, de esperanza y resurreción)









lunes, 4 de marzo de 2013

Excepciones

El camino marca los pasos indómitos;
La presa elige su parte más jugosa;
El asesino deja las huellas pertinentes;
El filo del cuchillo disculpa a los dedos, y los besa;
La fiebre lo deja dormirse, esta vez.
La desértica musa se viste de agua para él.
El tambor le concede al pálido, aquel toque ancestral.
El amor no exprime su piel como vulnerable cítrico.
El domingo no traza lazos con el fracaso.
Pero el hambre insiste, y cocina la muerte de alguien que aún no existe.

viernes, 1 de marzo de 2013

y un día lo supo:

descubierto el velo,
empapado el puñal pero
en indecisa agonía,
y con los ojos, como nunca, al desnudo
para aburrirse bajo tierra de una vez, y para siempre
sin nada pendiente
sin llamadas por hacer
sin manos que acariciar
sin un cuello que someter
sin el sabor indigno de la impotencia:

el rostro del enemigo
era el espejo
que todo contiene

martes, 26 de febrero de 2013

La casa seguía siendo la misma, obviando lógicamente el estigma insoslayable del tiempo; todo estaba donde había sido dejado otrora; incluso ese viejo reloj de pared que todo lo observa desde un aparente y macabro silencio (silencio que se rompe ni bien se siembra sospecha acerca de su sigiloso caminar).

Había tomado mucho tiempo organizar las piezas necesarias para tamaña empresa, quiero decir, la que al regreso respecta. No fue fácil desprenderse del presente y del futuro para jugarse el todo por esa (posible y aparente) nada. Sin embargo una suerte de frenesí interno (no como esos fuegos cotidianos sino uno realmente vasto, apoteótico) le pidió desde la mismísima perla interior, volver unas cuántas páginas, capítulos, ¿libros? para buscar ese sinsaber que lo llene, que le dé forma, que lo empape de placer, que lo (re)signifique.

Muchos (generalicemos para hablar de lo que no sabemos) suponen que esta especie de auto-revisionismo conlleva una (otra) suerte de baño espiritual digno de ese riesgo, mientras los menos (sin incluirme en ninguna parte y, ¿por qué no?, pecando de tibio) creemos que el dolor y la nostalgia son amantes del filo de los besos.

Bien: centremos la atención en la casa, en el hombre, en la historia, léase, en el tiempo (y su paso inclaudicable). Vaya a saber cuál fue el motor del quía en cuestión para retroceder vitales casilleros en pos de... ¿qué? el asunto es considerar que el haber pensado que la casa estaría vacía era muy ingenuo de su parte, tanto que hasta doy por hecho lo previsible del asunto: habría que decidir, esta vez, cuál de los dos ocuparía el lugar correspondiente en ese umbral fosforescente, dado que la mujer dueña de los senderos del sentido ya no está, y cuidar de los gatos, cuando no de uno mismo, no es tarea nimia.

lunes, 25 de febrero de 2013

¿Raro?
Raro es el escrito que no te contiene, siquiera tácitamente.
Raro es el día que no acaba sin traerme de esa fiebre-glucosa.
Raro es pensar que tu mirada se guarda fotografías para sí.
Raro, realmente extraño: es saber que el viento te roza y yo no: delimitado por un hielo omnipresente.

lunes, 18 de febrero de 2013

Los espejos rompían a diario con su anémica estabilidad psíquica, lo cual un poco jugaba como muestra de su dualidad característica (la suya y la del espejo, dualidad que, por cierto, lo somete a un sinfín de situaciones confusas, sobretodo cuando la ayuda de un tercero [o de él mismo, en rigor] no está entre las posibilidades).
Supo contarme de aquel episodio confuso una mañana en la que, según dijo, el sol no pudo con sus bajas intenciones respecto de someterlo al peso incomensurable del tiempo, el sueño, y esa vieja frazada que conoce acerca de los límites (y más allá) de la perseverancia, o (y acaso sin escalas), de los de la decidida obstinación.

Cuestión: el tipo me dijo que se lo tragó un espejo. Así nomás; sin tapujos, de frente mal, de una, zarpó. Bien. Evidentemente zafó pero, y lo digo de manera franca, tuve miedo. Y no adentré... me salitré de allitré al instantré.

El tema es que me llevó un buen tiempo procesar semejante (tan flamante) sapiencia: resulta que no podés ni hacer la fila para des-hipotecar un poco tu alma (presa inherente a la naturaleza de un león traji-corbato, capitABISMO) que ya corrés el riesgo de quedar atrapado (con todo y consciencia y bajezas y lo que sea) entre los confines de la inminente yeta hepta-tónica (la del espejo-guitarrista te la cuento otro día).


No obstante, lo que aquí importa es saber: ¿qué escamotean los espejos? ¿qué suerte de pasadizos nos guarda ese mundo paralelo en donde tal vez encontrarnos una segunda billetera, una segunda mujer, una tercera guerra y una infinidad de neo-logismos, sea la manera de coquetear con un infierno agridulce?

Yo creo que el miedo no pasa por la indecisión; ("yo me mando", dirán). El asunto verdaderamente jodido sería quedarse atrapado, al menos, por siete años, y no tener ni siquiera un disco de Mateo o el Flaco.




sábado, 16 de febrero de 2013

un súbito frío
vedó mi pecho
un más allá... cercano, más bien;
jalando de mis pulmones, con una soga de tiempo,
tiempo que también se veía
en tan elástico afán
y la cabeza, como universo supra-terreno
(ensalada intergaláctica dentro de una psiquis avinagrada:
todo lo puede
todo lo vierte
todo lo que no: sugerirlo divierte)
y Tadeo me ve y comprende y su luz me cuida;
Hugo también aunque (intuyo) sin saberlo
y la casa es la misma
y la gata está ahí
y el amor es un recuerdo que adormila o anestesia nuestra eterna necesidad
de coquetear con los subsuelos
(dolorosos, pero siempre dulces)

domingo, 20 de enero de 2013

El sueño cúlmine (para acunar a las mariposas de Tade)

Vienen a dormir
(pienso)
y así como besan el jardín
se vuelven
luna
trasgrediendo incluso
el día
que nos
vence

Ma
ri
po
sa
luz de
cuento


apenas oí
del despliegue
final
de tus alas

vi agazapada a la muerte
que ríe
y llora
y todo lo cubre


Vuelan en sueños
lúgubres y alados
o acaso vienen a beber
de este silencio de duendes
que arde en audio
como una verde

música











lunes, 31 de diciembre de 2012

los que están
los que se van
los que, en rigor, nunca fueron:
todo vía, tras la vorágine de fiebre
de un año que ha de guarecerse para siempre
en la casa hecha de olvido
(o no)
no sé...
si a mí me preguntan
quisiera ver de fiesta al pobre:
el rico nos ha asqueado
con su desfile de mesas ampulosas
teñidas de felicidad
(no habiendo esencia, supongo, que se jerarquice como sucedáneo...
o será que acaso no tuerzo
mi brazo de
fe)

Limpiar el espíritu
con un fuego de amor terreno
en las costas del hombre
que se lance a las aguas
de aquello por conocer
eso quiero, 365... 66 veces cuando mucho.

martes, 18 de diciembre de 2012

la agonía del tiempo
vence
así lo veo mientras
me pierdo

y todo va
por el brazo del cosmos que se
quie-
bra.

Ay... mi coraza tenía, realmente
un cubículo
susceptible de ternura
(esa tan tuya)


pero hoy ya no es
ya no sos
ya no soy
y el crepúsculo nos dice
que han robado nuestros días
(sin piedad).

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La figura que acecha:

Luz violeta
sangre en torrente
tiene
piel de hielo

Vida.
Muerte.
Busca.
Corre en la nada.

El
tiem-
po
peregrino atestiguó... ay,

lúgubres sombras
merodean
como un duende en la estación

martes, 27 de noviembre de 2012

Rayos en los ojos
como destellos de un
infierno terreno

Quién defiende las pequeñas y errantes
e
insípidas conquistas,
sino los fundamentalistas de
lo visto
lo triste
lo predecible
lo ya vulnerado?

A orillas de las cocinas de fiebre
el
hombre
sugiere su jugoso
cuello
a la sedienta máquina que
habrá de cercenarlo
y habrá
pan para el que
guste;
(y) eternidad para olvidarse
...
a pasos del salto de muerte
las culpas avanzan primero
fundidas en lúgubre
beso
con el abismo

martes, 6 de noviembre de 2012

Será la farsa de los hombres
que nos deje fuera de juego
o las miles de historias
que acaso merezcan ser contadas
o numerosos fracasos
deseosos, ellos, de formar parte fundamental
de nuestro haber de sinsabores.

Sea lo que sea,
cuando el amor se troca en lo que en el fondo un poco sí es
y las manos se enfrian
y las bocas se aman pero las mentes se apoderan
y son un único emperador reverberando en el aire, y destella de dolor
de ira y desesperación
ahí
(dirá Antonin)
se va todo al carajo

Así, pues,
llévate mis manos
y, sino de tu piel,
exprópiame de mi propio cuerpo,
así yo habré de tercerizar-(y amar)me
y acaso yo cultive
toda mi ternura para tí
sin saberlo.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Vuelvo de la Iglesia (mentira)

Río
(y, estruendoso, me desarmo en la vorágine de aquel tenebroso ego...
pero no hablemos de eso)
es que intento por toda vía
comprenderlos;

veamos:
el estandarte que los nutre
se vale de, a grandes rasgos, dos principios básicos:

1) Dar... en pos de recibir
2) Designar al Destino como Ministro de Justicia

Y bien, ¿dónde queda el más ínfimo atisbo de ternura?
¿dónde fueron extraviadas las manos del niño que nace suicidado?

No pretendan laberintos en mi corazón; el amor desinteresado tiene los ojos blancos pero de un blanco que responde a una divinidad no canonizada. En los libros no cabe la Historia y en la Historia sí tienen lugar las más férreas manifestaciones acerca de la hipocresía; pero mi mano no ha de esconder, traicionera, las espinas, una vez devenida en racimo de agujas vegetales.

jueves, 23 de agosto de 2012

como sabes
la música no quiere ceder fácil
para mí
ay, si supieras
yo quisiera llegar a los confines del sonido

(imposible)

si a mi lado se encuentran, pálidos tiempos
desde la espalda llego, cuanto mucho
a moldear la mínima sombra
inexorable, acaso, para fundir en luz

miércoles, 4 de julio de 2012

La poesía más hermosa
será la que logre verte retorcerte
entre las ásperas manos
del más contundente
silencio
(y no otra)