"¿Quién sos?"
preguntó su cabeza
ruborizada por lo irrespetuoso
de no (auto)mirarse a los ojos
Rodó
vio sus piernas
sus manos agitarse
el eco de su propia sien, quiero decir: de sí misma
No podía encontrarla en los sones
en los niños
en las guirnaldas
ni en el ocaso;
Atardeceres indomables
se baten a duelo
del puro embole que les provoca lo vano
de la búsqueda
(que sabe a sangre picada)
A esta altura, los poetas se preguntan:
"¿hablo de la cabeza,
hablo de los pesares,
¿o simplemente de ella?"
Y el enrosque del espacio
les concede, a cada uno, según corresponda,
el mote tan ansiado,
merecido... ¡pertinente! (idóneo... si es que habremos, al término, de atribuirle algo...)
para coronarlo (y ¡valgan los honores!), como buen:
¡Marciano!
Guardarme tras mis párpados para ejercitar un viaje a más allá de la muerte. Leer la verdad en mis propias huellas (madres de su tiempo). En mi gente del alma delectar la concientizada caterva. (Miguel Abuelo)
miércoles, 17 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
Una vez pintó una mano
gigantesca
pero no, no es en la pintura,
sino en la plastilina, que aparece su objeto,
su razón de ser,
su materia;
ella, sí, manipulaba las masas:
muñequitos de masapán, en rigor,
y no importaba, oh no,
la imperfección
¿acaso no es perfectible el día?
¿no es perfectible ese histérico devenir?
y ni que hablar de los domingos;
tampoco, claro (recapitulando)
tenía siquiera un mínimo de importancia,
el asunto de las
asimetrías:
¡por favor!
supe de uno que tenía il cuore más chico
recortado con tijera escolar
para no perecer temprano
y vaya paradoja:
es que la eternidad sólo aparece
cuando por delante saboreamos
las sensaciones de aquel
inabordable y hermoso infinito,
llámese hoy (e irremediablemente)
esta cosificación de los sentires más íntimos,
esa incongruencia del corazón con las impurezas del cuerpo,
todo ese sinsabor nefasto
que confluye en un término tan macabro:
adultez.
gigantesca
pero no, no es en la pintura,
sino en la plastilina, que aparece su objeto,
su razón de ser,
su materia;
ella, sí, manipulaba las masas:
muñequitos de masapán, en rigor,
y no importaba, oh no,
la imperfección
¿acaso no es perfectible el día?
¿no es perfectible ese histérico devenir?
y ni que hablar de los domingos;
tampoco, claro (recapitulando)
tenía siquiera un mínimo de importancia,
el asunto de las
asimetrías:
¡por favor!
supe de uno que tenía il cuore más chico
recortado con tijera escolar
para no perecer temprano
y vaya paradoja:
es que la eternidad sólo aparece
cuando por delante saboreamos
las sensaciones de aquel
inabordable y hermoso infinito,
llámese hoy (e irremediablemente)
esta cosificación de los sentires más íntimos,
esa incongruencia del corazón con las impurezas del cuerpo,
todo ese sinsabor nefasto
que confluye en un término tan macabro:
adultez.
miércoles, 3 de abril de 2013
Amor
Camaleónico:
toma la forma del engaño,
de dolor,
de prisión.
Malinterpretado,
se viste de hielo,
de fiebre,
de contradicciones.
Malherido,
manipulan con sus manos
armas en sombras,
totalmente lúgubres.
Desbocado,
dice lo que no quiere decir,
oye lo que nunca quisiera,
desconoce lo propio.
Hermoso, empero, dada cualquier forma;
es que los venenos, si bien macabros,
son dulces, siempre dulces,
y el fruto es tierno,
y el domingo algo más sutil.
Así, el olvido sólo nos vuelve fuertes,
y el recuerdo vuelve a besar
su correspondiente
ternura.
toma la forma del engaño,
de dolor,
de prisión.
Malinterpretado,
se viste de hielo,
de fiebre,
de contradicciones.
Malherido,
manipulan con sus manos
armas en sombras,
totalmente lúgubres.
Desbocado,
dice lo que no quiere decir,
oye lo que nunca quisiera,
desconoce lo propio.
Hermoso, empero, dada cualquier forma;
es que los venenos, si bien macabros,
son dulces, siempre dulces,
y el fruto es tierno,
y el domingo algo más sutil.
Así, el olvido sólo nos vuelve fuertes,
y el recuerdo vuelve a besar
su correspondiente
ternura.
martes, 2 de abril de 2013
A destiempo
nos encontramos:
vos me hallaste primero.
A destiempo nos besamos, también
(si bien yo dí el puntapié...)
A destiempo nos quisimos, sí:
yo, pude verlo luego,
pude saberlo después
A destiempo nos separamos,
yo primero,
vos por detrás,
luego al revés
y el tiempo crece, vuelto de goma, vestido de plastilina.
De hecho, Hoy juega de Domingo
y le calza perfecto
el papel de opresor.
Sé que yo actúo, también:
de amo de la culpa,
creador y educador
y ésta, ella, claro: indócil, naturalmente, devuelve los dardos
y es que de eso se trata:
"si esto es como es,
la culpa es tuya", entiéndase, mía,
por amar lo que quisiera(s) ser:
y eso nadie lo tolerará.
nos encontramos:
vos me hallaste primero.
A destiempo nos besamos, también
(si bien yo dí el puntapié...)
A destiempo nos quisimos, sí:
yo, pude verlo luego,
pude saberlo después
A destiempo nos separamos,
yo primero,
vos por detrás,
luego al revés
y el tiempo crece, vuelto de goma, vestido de plastilina.
De hecho, Hoy juega de Domingo
y le calza perfecto
el papel de opresor.
Sé que yo actúo, también:
de amo de la culpa,
creador y educador
y ésta, ella, claro: indócil, naturalmente, devuelve los dardos
y es que de eso se trata:
"si esto es como es,
la culpa es tuya", entiéndase, mía,
por amar lo que quisiera(s) ser:
y eso nadie lo tolerará.
martes, 26 de marzo de 2013
Destino, que tienes:
la mirada absorta;
las manos ásperas;
lengua de hielo;
corazón de fiebre;
los dedos tiesos,
piernas locas, indóciles
los ojos detenidos en el tiempo que viene:
¿Qué mano indómita nos mece,
toma,
retuerce y exprime
más allá de la lágrima
cúlmine?
Destino, que tienes
las agujas del juego:
punzas en la llaga
de los tristes y
débiles
las manos ásperas;
lengua de hielo;
corazón de fiebre;
los dedos tiesos,
piernas locas, indóciles
los ojos detenidos en el tiempo que viene:
¿Qué mano indómita nos mece,
toma,
retuerce y exprime
más allá de la lágrima
cúlmine?
Destino, que tienes
las agujas del juego:
punzas en la llaga
de los tristes y
débiles
lunes, 25 de marzo de 2013
Se viste como
música de bienvenidas;
diatónico sol omnipresente;
días de cromática luna omnipotente;
caramelos sabor año nuevo;
juegos que nunca abdicarían al sueño;
sueños que nunca sacrificarían lo lúdico;
sacrificio que sueña en juegos y al vésre;
plaza sonriente, burbuja de ciudad indiferente;
diluvio que precipita sobre corazones en movimiento;
brujos reconciliados con el azar, encajonado;
jugadores compulsivos coqueteando con la calma y
calma, disfrazada de vértigo;
medianoche que ya no es, tiempo que se desdobla;
finalmente: miedo,
como rostro sucedáneo del amor que
avecina.
diatónico sol omnipresente;
días de cromática luna omnipotente;
caramelos sabor año nuevo;
juegos que nunca abdicarían al sueño;
sueños que nunca sacrificarían lo lúdico;
sacrificio que sueña en juegos y al vésre;
plaza sonriente, burbuja de ciudad indiferente;
diluvio que precipita sobre corazones en movimiento;
brujos reconciliados con el azar, encajonado;
jugadores compulsivos coqueteando con la calma y
calma, disfrazada de vértigo;
medianoche que ya no es, tiempo que se desdobla;
finalmente: miedo,
como rostro sucedáneo del amor que
avecina.
jueves, 21 de marzo de 2013
Otoño
Oh, es que ¿no has visto ..?
las hojas, sonándose la espalda contra innumerables pies (descarados)
la brisa, que muestra su gélida y bella contracara (abstracta)
los árboles, que se descubren y enfrentan a la invisible
pero gallarda boca que
pide un deseo
sopla y desnuda sus delgados cuerpos
en un abrir y cerrar de nubes;
los animales; triste, tonta, tierna, insólita o vana-mente inducidos por sus compañeros
a humanizarse
tomar café,
clavar una boina anacrónica,
un tango canino sin malevos armados (por suerte)
Un sábado gris digno de largometraje sordomudo
Un mate nostálgico, como fotografía perdida
La cuadra de aquel beso
La inmortalización gráfica de aquellos otros
y las esquinas futuras, sin embargo
atadas, aún, a lo imprecedible y aleatorio.
las hojas, sonándose la espalda contra innumerables pies (descarados)
la brisa, que muestra su gélida y bella contracara (abstracta)
los árboles, que se descubren y enfrentan a la invisible
pero gallarda boca que
pide un deseo
sopla y desnuda sus delgados cuerpos
en un abrir y cerrar de nubes;
los animales; triste, tonta, tierna, insólita o vana-mente inducidos por sus compañeros
a humanizarse
tomar café,
clavar una boina anacrónica,
un tango canino sin malevos armados (por suerte)
Un sábado gris digno de largometraje sordomudo
Un mate nostálgico, como fotografía perdida
La cuadra de aquel beso
La inmortalización gráfica de aquellos otros
y las esquinas futuras, sin embargo
atadas, aún, a lo imprecedible y aleatorio.
miércoles, 20 de marzo de 2013
Serán otros
los que besen;
los que acompañen;
los que duerman, envueltos, a los pies de la luna;
los que estén del otro lado del teléfono,
del otro lado del brazo,
del otro brazo del tiempo.
Serán otros, esta vez,
los que sepan de nuestros fracasos,
de nuestros sueños agridulces;
de edulcoradas victorias;
y otros serán, también partícipes
de cómo el rostro del mundo
nos come y nos bebe
desde incomensurables
belleza y sabiduría.
los que acompañen;
los que duerman, envueltos, a los pies de la luna;
los que estén del otro lado del teléfono,
del otro lado del brazo,
del otro brazo del tiempo.
Serán otros, esta vez,
los que sepan de nuestros fracasos,
de nuestros sueños agridulces;
de edulcoradas victorias;
y otros serán, también partícipes
de cómo el rostro del mundo
nos come y nos bebe
desde incomensurables
belleza y sabiduría.
Una capa de niebla que todo lo abarca
Una canción que te desconoce
Una fotografía con sus protagonistas en fuga
(y la imagen viajó del futuro
para quedar despojada de la razón de seguir siendo).
Una cuadra que te sugiere en toda pequeña cosa
y te arrebata en la indómita baldosa siguiente
Una vida que nos daba amalgama
y hoy nos enfrenta de forma indigna.
Los domingos: grises
las mañanas ídem
y los impunes sábados por la noche,
toman la oz por su cola
y componen un acéfalo y flamante
león sin
corona
(que rompe en llanto y renace en un golpe de júbilo macabro)
Una canción que te desconoce
Una fotografía con sus protagonistas en fuga
(y la imagen viajó del futuro
para quedar despojada de la razón de seguir siendo).
Una cuadra que te sugiere en toda pequeña cosa
y te arrebata en la indómita baldosa siguiente
Una vida que nos daba amalgama
y hoy nos enfrenta de forma indigna.
Los domingos: grises
las mañanas ídem
y los impunes sábados por la noche,
toman la oz por su cola
y componen un acéfalo y flamante
león sin
corona
(que rompe en llanto y renace en un golpe de júbilo macabro)
martes, 19 de marzo de 2013
Una nueva manifestación de manos enredándose
Una multiplicidad de ojos contenidos en un disfraz de dos que esperan por tí
Un fuego profundo que avanza desde el lúgubre subsuelo
Un día inexorable que besa las mejillas con la vibra de un mundo acorazado
Un corazón que guarda celosamente aquellos ansiosos retazos de amor que habrán de arborecer
Un racimo de penas que se desgaja y hecha raíces en conexión con el centro de la Tierra
Un día como cualquier otro que ya no contiene penas
Y así debe ser
la energía lila y fosforescente que nos provea
de toda precisa
musculatura
Una multiplicidad de ojos contenidos en un disfraz de dos que esperan por tí
Un fuego profundo que avanza desde el lúgubre subsuelo
Un día inexorable que besa las mejillas con la vibra de un mundo acorazado
Un corazón que guarda celosamente aquellos ansiosos retazos de amor que habrán de arborecer
Un racimo de penas que se desgaja y hecha raíces en conexión con el centro de la Tierra
Un día como cualquier otro que ya no contiene penas
Y así debe ser
la energía lila y fosforescente que nos provea
de toda precisa
musculatura
lunes, 18 de marzo de 2013
Hasta que pude verlo,
y encontrar la paz
por la cual mi corazón se abre y se cierra
se mece, duerme y canta en sueños
(lúgubres y alados)
Todo claro,
conciso, puro
e inyectado en veneno pero
¿quién desconoce?
con la bota impiadosa y corrosiva del reloj
todo se muere
y toda el alma florece
(por suerte)
en cursiva: ver "Voz de diamantes" (Eduardo Mateo - Cuerpo y Alma)
y encontrar la paz
por la cual mi corazón se abre y se cierra
se mece, duerme y canta en sueños
(lúgubres y alados)
Todo claro,
conciso, puro
e inyectado en veneno pero
¿quién desconoce?
con la bota impiadosa y corrosiva del reloj
todo se muere
y toda el alma florece
(por suerte)
en cursiva: ver "Voz de diamantes" (Eduardo Mateo - Cuerpo y Alma)
Fattoruso nos dio la mano
Ahí estaba
el más negro de los caralunos
con el más afro entre los nipones
al son del tambor, candombe, piano, chico, y el repique desde su espíritu omnipresente;
ahí va, ése que lleva la Historia a upa
saludando, tendiendo la mano
a los que pudimos decirle
gracias
por candombe de luna
y candombe de soles
mientras el centro de la tierra
vibraba con nosotros en mágica contracción
por él, por ellos
portavoces del tambor, de ese toque ancestral.
(gracias al Hugo, por tanta magia)
el más negro de los caralunos
con el más afro entre los nipones
al son del tambor, candombe, piano, chico, y el repique desde su espíritu omnipresente;
ahí va, ése que lleva la Historia a upa
saludando, tendiendo la mano
a los que pudimos decirle
gracias
por candombe de luna
y candombe de soles
mientras el centro de la tierra
vibraba con nosotros en mágica contracción
por él, por ellos
portavoces del tambor, de ese toque ancestral.
(gracias al Hugo, por tanta magia)
domingo, 17 de marzo de 2013
Hagamos de cuenta
que no pasaron casi dos años
y dame ese beso
en esa esquina
en este tiempo
en esta vida
y que esta vez
dure
para
siempre
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Tal vez de a sorbos
puedo
recuperar las cosas
que se me van
hoy
por entre las manos
como agua
devenida en
sal
que inevitablemente caerá
y en ese ocaso
habré de fundirme
en la forma del beso
jamás dado.
que no pasaron casi dos años
y dame ese beso
en esa esquina
en este tiempo
en esta vida
y que esta vez
dure
para
siempre
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Tal vez de a sorbos
puedo
recuperar las cosas
que se me van
hoy
por entre las manos
como agua
devenida en
sal
que inevitablemente caerá
y en ese ocaso
habré de fundirme
en la forma del beso
jamás dado.
Al sr. inventor de la Máquina del Tiempo
Estimado Sr:
Aquí, en la ¿Tierra?, en el día de la fecha, y desde Buenos Aires, es que le escribe una de las tantas almas sensibles que moran por los barrios del sur de la Ciudad, que de puro envalentonado galáctico, tal vez, y dadas las inminentes condiciones de fracasar que avalan la presente, es fundamentalmente que uno se atreve a tirarle un dardo de muerte.
¿Por qué fracasar?, se preguntará usted. ¿Por qué dardo y, sobretodo, de muerte?
Pues bien. Tenga a vuestro conocimiento que, el hecho de haberse fugado o, mejor dicho, tomado el buque (hablemos con propiedad) de nuestro tiempo contemporáneo, nos comprometió hace ya mucho tiempo (nadie sabe bien) en nuestra búsqueda incansable e insoslayable hacia la felicidad, sea ya la que encontramos en logros universitarios, domésticos o, simplemente, aquellos más bien terrenales, pero no por ello menos valiosos, como el gusto de hacerse de doscientos gramos de matambre, cien de queso, panurdi en la esquina y plácate.
Y una nueva pregunta suya podría ser ¿Por qué consideran que yo los comprometí, joder?
Y bueno, loco. Vos fijate: te fugaste con la única, irremplazable, irrecuperable, insustituíble, insinbinguelengúleren samolfa-estrudensqui... en rigor, PUTA receta para volver en el tiempo, viejo!
Ya en sus tiempos (léase todos, inclusive, éste), Eduardo Mateo, se inquietaba hasta el hartazgo por saber de esta ¿breve tal vez? guía de instrucciones ignotas para clavar un Rewind hacia las turbias profundidades de la nostalgia, tan necesario fundamentalmente en domingos como este en el que el día toma la forma de una foca gigante que se duerme en tu espalda luego del correspondiente golpe, certero y abrupto, que nos deja de trompa al sopi.
A lo que voy es a que no puede ser que no le pongas huevos y aparezcas acá ahora, que es cuando la monada y la humánidad (con esa acentuación desde lo fonético, sí) te lo piden...
Personalmente, si me preguntás, pienso que sos un maricón. Aparte... ni sé a dónde buscarte. Qué viveza la tuya, che. Decime dónde! ¿En los sótanos atestados del pasado, o en los malditos cajones vacíos del futuro?
Si te vuelvo a ver, aún sin conocerte (en sueños bien nos conocemos), yo creo que te rompo la cabeza. Y creo que te como los sesos, y me hago un asado con tus brazos y piernas, y convierto tu sangre en el vino de la casa, y me hago un gorro con lo que quede de tu cerebro. Y de tus pulmones... tal vez me los transplante. Y de tus venas... quizá cambie los cables de un amplificador con eso, no sé. Ponele que se puso violenta la cosa, ¿no? Bien, pará... recuperemos la compostura.
Quisiera poder preguntarle, en síntesis, por qué no nos llevó en su trip... a todos. Sí, a todos. Llevarnos un poco atrás, resolver las cagadas monumentales, ponernos corte zen pero en sintonía real con el centro de la tierra y el cosmos, y no un mero slogan amarillo (el color de la muerte y la decadencia, diría Artaud) "Arte de vivir" para quienes puedan pagarlo. Sobre el tiempo en sentido de las agujas del reloj... yo prefiero no adentrar en tales cosas. El futuro que venga y golpee, che.
Ahora bien: realmente te pido disculpas, no es por agarrármela con vos, pero... vos sabés... la impotencia es el motor de los débiles a rompernos la saviola en la cuadra que viene con un pobre corazón vestido de gala, ajeno, seductor y lúgubre, a la vez.
Antes de cerrar estas palabras... entro en consideración... ¿a qué correo atemporal podría dirigirme? ya que las palabras se guardan dobladas contra sí mismas con un sobre blanco donde mueren, y estamo', ¿no?
(en tu memoria, Mateo; y la suya, amor que ya no es)
Aquí, en la ¿Tierra?, en el día de la fecha, y desde Buenos Aires, es que le escribe una de las tantas almas sensibles que moran por los barrios del sur de la Ciudad, que de puro envalentonado galáctico, tal vez, y dadas las inminentes condiciones de fracasar que avalan la presente, es fundamentalmente que uno se atreve a tirarle un dardo de muerte.
¿Por qué fracasar?, se preguntará usted. ¿Por qué dardo y, sobretodo, de muerte?
Pues bien. Tenga a vuestro conocimiento que, el hecho de haberse fugado o, mejor dicho, tomado el buque (hablemos con propiedad) de nuestro tiempo contemporáneo, nos comprometió hace ya mucho tiempo (nadie sabe bien) en nuestra búsqueda incansable e insoslayable hacia la felicidad, sea ya la que encontramos en logros universitarios, domésticos o, simplemente, aquellos más bien terrenales, pero no por ello menos valiosos, como el gusto de hacerse de doscientos gramos de matambre, cien de queso, panurdi en la esquina y plácate.
Y una nueva pregunta suya podría ser ¿Por qué consideran que yo los comprometí, joder?
Y bueno, loco. Vos fijate: te fugaste con la única, irremplazable, irrecuperable, insustituíble, insinbinguelengúleren samolfa-estrudensqui... en rigor, PUTA receta para volver en el tiempo, viejo!
Ya en sus tiempos (léase todos, inclusive, éste), Eduardo Mateo, se inquietaba hasta el hartazgo por saber de esta ¿breve tal vez? guía de instrucciones ignotas para clavar un Rewind hacia las turbias profundidades de la nostalgia, tan necesario fundamentalmente en domingos como este en el que el día toma la forma de una foca gigante que se duerme en tu espalda luego del correspondiente golpe, certero y abrupto, que nos deja de trompa al sopi.
A lo que voy es a que no puede ser que no le pongas huevos y aparezcas acá ahora, que es cuando la monada y la humánidad (con esa acentuación desde lo fonético, sí) te lo piden...
Personalmente, si me preguntás, pienso que sos un maricón. Aparte... ni sé a dónde buscarte. Qué viveza la tuya, che. Decime dónde! ¿En los sótanos atestados del pasado, o en los malditos cajones vacíos del futuro?
Si te vuelvo a ver, aún sin conocerte (en sueños bien nos conocemos), yo creo que te rompo la cabeza. Y creo que te como los sesos, y me hago un asado con tus brazos y piernas, y convierto tu sangre en el vino de la casa, y me hago un gorro con lo que quede de tu cerebro. Y de tus pulmones... tal vez me los transplante. Y de tus venas... quizá cambie los cables de un amplificador con eso, no sé. Ponele que se puso violenta la cosa, ¿no? Bien, pará... recuperemos la compostura.
Quisiera poder preguntarle, en síntesis, por qué no nos llevó en su trip... a todos. Sí, a todos. Llevarnos un poco atrás, resolver las cagadas monumentales, ponernos corte zen pero en sintonía real con el centro de la tierra y el cosmos, y no un mero slogan amarillo (el color de la muerte y la decadencia, diría Artaud) "Arte de vivir" para quienes puedan pagarlo. Sobre el tiempo en sentido de las agujas del reloj... yo prefiero no adentrar en tales cosas. El futuro que venga y golpee, che.
Ahora bien: realmente te pido disculpas, no es por agarrármela con vos, pero... vos sabés... la impotencia es el motor de los débiles a rompernos la saviola en la cuadra que viene con un pobre corazón vestido de gala, ajeno, seductor y lúgubre, a la vez.
Antes de cerrar estas palabras... entro en consideración... ¿a qué correo atemporal podría dirigirme? ya que las palabras se guardan dobladas contra sí mismas con un sobre blanco donde mueren, y estamo', ¿no?
(en tu memoria, Mateo; y la suya, amor que ya no es)
¿Pero a quién querés engañar?
sábado 5 am
¡más vale!
te desvivís
y tu cabeza muestra el goce de tu amado/a
en manos de un tercero
y todo es terrible
y la realidad golpea tu quijada con un golpe de muerte, que es un golpe análogo a tu sensación:
de muerte
y la poesía no se trata sólo de desahogarse
(debería saberlo)
sábado 5 am
¡más vale!
te desvivís
y tu cabeza muestra el goce de tu amado/a
en manos de un tercero
y todo es terrible
y la realidad golpea tu quijada con un golpe de muerte, que es un golpe análogo a tu sensación:
de muerte
y la poesía no se trata sólo de desahogarse
(debería saberlo)
sábado, 16 de marzo de 2013
Antídoto
Por qué subestimar
nuevos cúmulos de miel
que vierten sobre mí
todo su ímpetu;
el oro de los árboles
lleva dulces premios
a quien sabe aguardar
a que uno de esos vaivenes del tiempo
juegue para sí.
nuevos cúmulos de miel
que vierten sobre mí
todo su ímpetu;
el oro de los árboles
lleva dulces premios
a quien sabe aguardar
a que uno de esos vaivenes del tiempo
juegue para sí.
viernes, 15 de marzo de 2013
Descripción de un estado críptico
Un mareo que no califica de fiebre, pero que cuenta, acaso, con la suficiente personalidad para enamorar a tu rechazo, a tu miedo de muerte. Un limbo de numerosidad de ojos hostigándote, invitando a salir del sí mismo para ver el mundo suspendido en el aire, infiltrado en las capas intermedias del universo terreno.
Incertidumbre de fuego que se funde en las cenizas de la supuesta certeza, vacilación zig-zagueante del estado general de las cosas, imágenes en la nada que punzan en la sensibilidad con el filo de los dientes de un león supremo, feroz, absolutamente voraz.
Manos que se diluyen siguiendo las comisuras del rostro de un cerro inhóspito y sombrío. Manos que ya son dos, una, ninguna.
Sofocación progresiva y enrosque interestelar dispuesto en un escenario plantado especialmente para el desgarro del ánima, y la sensación del orto de haber visto hace ¿¡cuánto!? que aquel reloj de plastilina, al estirarse, inexorablemente iba a cortarse. Aquí es donde la noche cae a peso muerto sobre los anémicos hombros del devenir.
Incertidumbre de fuego que se funde en las cenizas de la supuesta certeza, vacilación zig-zagueante del estado general de las cosas, imágenes en la nada que punzan en la sensibilidad con el filo de los dientes de un león supremo, feroz, absolutamente voraz.
Manos que se diluyen siguiendo las comisuras del rostro de un cerro inhóspito y sombrío. Manos que ya son dos, una, ninguna.
Sofocación progresiva y enrosque interestelar dispuesto en un escenario plantado especialmente para el desgarro del ánima, y la sensación del orto de haber visto hace ¿¡cuánto!? que aquel reloj de plastilina, al estirarse, inexorablemente iba a cortarse. Aquí es donde la noche cae a peso muerto sobre los anémicos hombros del devenir.
Por las tuberías... a lo largo del camino ferroso... por las mañanas, dificultoso camino, agua corrosiva que lava la cara y las partes impúdicas (o lo que mierda sea... ¿qué significa esa palabra del orto que todos usamos desde la ignorancia más inescrupulosa?); y, por cierto, en realidad, ¿de qué higiene se habla? joder... te mestiste en un tubo de agua filtrada que supo tener hasta un cuerpo flotando encima, o quién sabe, y hoy te come los huesitos con el hermoso auspicio del cloro; pero vos le das, pa, pa, pa, vía nomás en la vorágine de corazón aventurero, otrora dormido, hoy motor con alimento vasto dentro de sí para irse de Claypole a Chingolo corriendo y cantando la Marcha Peronista, y aún con tiempo suficiente y descarado, incluso, para repasar uno o dos standards hasta que escucha a su mente racional y reflexiona: Es imposible meter la viola por la cañería del ojete, para qué intentar... qué lo parió... qué papelón... uy, uy, uy, ay, ay, ay.
Hay cada forro que considera que la poesía sólo debe valerse de la puta rima, del ampuloso y/o molesto y barroco verso caldeado a muerte de empacho, de "empalagosidad", qué se yo. De todos modos uno se va al carajo porque ¿de qué mierda se trataba el verso de la cañería?
... (latencia) ...
¿y a mí me preguntás, boludo?
Pasan los días y necesito fuentes de inspiración para no escribir cada mierda que se me cruza, pero mi café sabe amargo como pedo de ginebra o de momia (respectivamente), y el agua de las cañerías tal vez influyó en la imposibilidad de ósmosis y correspondiente imbecilidad de mi parte, tarea de responsabilidad tal vez variable, pero que llevo a cabo con irrefutable éxito.
Como diría Artaud en su Ombligo de los Limbos: A Mirtha Legrand, lo que corresponda.
Hay cada forro que considera que la poesía sólo debe valerse de la puta rima, del ampuloso y/o molesto y barroco verso caldeado a muerte de empacho, de "empalagosidad", qué se yo. De todos modos uno se va al carajo porque ¿de qué mierda se trataba el verso de la cañería?
... (latencia) ...
¿y a mí me preguntás, boludo?
Pasan los días y necesito fuentes de inspiración para no escribir cada mierda que se me cruza, pero mi café sabe amargo como pedo de ginebra o de momia (respectivamente), y el agua de las cañerías tal vez influyó en la imposibilidad de ósmosis y correspondiente imbecilidad de mi parte, tarea de responsabilidad tal vez variable, pero que llevo a cabo con irrefutable éxito.
Como diría Artaud en su Ombligo de los Limbos: A Mirtha Legrand, lo que corresponda.
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