domingo, 28 de abril de 2013

No hay diluvios
sin un cuerpo resintiéndose
y se dice "uno"
para no insistir en lo mismo:
¿No nos pusimos de acuerdo todos, acaso?
¿No respondemos al mismo gesto, musical, sí, pero también macabro, pálido y errante?
Entonces ¿dónde está la música, cuál es su lugar, dónde ha de guarecerse? ¿Dónde su sentido?
A partir de trocar:
hielo seco por flores;
luna nueva en lugar de frívolos soles

miércoles, 24 de abril de 2013

Centro

Perderme entre la gente,
tragado por la avenida;
por la jauría indomable,
por la garganta del reloj

Ser memoria de secos encéfalos,
ser lo que nunca calificará de recuerdo;
fluír diluyéndome en la mañana turbulenta
sangrar por ésa herida:
arteria de ciudad

Dejarme corromper
por jazzísticos antros
Caer desde alturas indómitas,
raya al medio del plato

Entregar las muñecas
a una prisión de viñedos
y robarle: soga y sombrero,
al policía circense

Perderme en la espesa niebla de las palabras,
saberme olvidado en las antípodas del cielo,
saborear el lunes con un ímpetu de viernes,
desempolvar los domingos que alguien vistió de verde.

lunes, 22 de abril de 2013

Y aunque te parezca
extraño:
todo este tiempo
estuve, por vos, esperando
para seguir el camino
juntos

Para qué perpetuar lazos
condescientes con los tabúes de gente inmóvil;
no es la carne, sino el espíritu
el que se expresa, y esta primera, vehículo,
máscara y portavoz del deseo de ese núcleo
no-corpóreo


No son las manos, no las voces,
enhorabuena, los corazones
rindiéndose tributo
a través del sexo,
a través de la palabra.

Son los ojos...
¿acaso la memoria..?
que a sombra de ellos se alimenta:
porque aunque el destino te robara de mi vista,
ya vestida de milenario resabio, te dibujaría en la nada, proyectada a través
de un cúlmine rayo láser.

¿Y si nos hechan la noche
encima?
Oh no...
Nada opacará nuestro viernes,
solo un diluvio o algo peor.



(más de una frase, acaso la idea global del escrito, son cortesía de Ludmila... bueno, y la primera cita... de Charly, claro)


Si en la danza yo te encuentro
nos juntó, será, este son;
capricho de cíclope loco
quien contempla el suelo afro

y si nos comió el motivo
sin espera, sin paciencia
será que el destino se vistió
de tambor

Hay una rambla
en mi alma
donde te invito, cuando quieras
 a contemplar el candombe
agitando
contra la piedra

Hay un fuego
en este día
donde te espero, como siempre,
a hora del temple,
a compartir conmigo
el amor

miércoles, 17 de abril de 2013

Viudas e hijas de Rosque'nros

"¿Quién sos?"
preguntó su cabeza
ruborizada por lo irrespetuoso
de no (auto)mirarse a los ojos

Rodó
vio sus piernas
sus manos agitarse
el eco de su propia sien, quiero decir: de sí misma

No podía encontrarla en los sones
en los niños
en las guirnaldas
ni en el ocaso;

Atardeceres indomables
se baten a duelo
del puro embole que les provoca lo vano
de la búsqueda
(que sabe a sangre picada)

A esta altura, los poetas se preguntan:
"¿hablo de la cabeza,
hablo de los pesares,
¿o simplemente de ella?"

Y el enrosque del espacio
les concede, a cada uno, según corresponda,
el mote tan ansiado,
merecido... ¡pertinente! (idóneo... si es que habremos, al término, de atribuirle algo...)
para coronarlo (y ¡valgan los honores!), como buen:
¡Marciano!

jueves, 11 de abril de 2013

Una vez pintó una mano
gigantesca
pero no, no es en la pintura,
sino en la plastilina, que aparece su objeto,
su razón de ser,
su materia;
ella, sí, manipulaba las masas:
muñequitos de masapán, en rigor,
y no importaba, oh no,
la imperfección
¿acaso no es perfectible el día?
¿no es perfectible ese histérico devenir?
y ni que hablar de los domingos;
tampoco, claro (recapitulando)
tenía siquiera un mínimo de importancia,
el asunto de las
asimetrías:
¡por favor!
supe de uno que tenía il cuore más chico
recortado con tijera escolar
para no perecer temprano
y vaya paradoja:
es que la eternidad sólo aparece
cuando por delante saboreamos
las sensaciones de aquel
inabordable y hermoso infinito,
llámese hoy (e irremediablemente)
esta cosificación de los sentires más íntimos,
esa incongruencia del corazón con las impurezas del cuerpo,
todo ese sinsabor nefasto
que confluye en un término tan macabro:
adultez.

miércoles, 3 de abril de 2013

Amor

Camaleónico:
toma la forma del engaño,
de dolor,
de prisión.

Malinterpretado,
se viste de hielo,
de fiebre,
de contradicciones.

Malherido,
manipulan con sus manos
armas en sombras,
totalmente lúgubres.

Desbocado,
dice lo que no quiere decir,
oye lo que nunca quisiera,
desconoce lo propio.

Hermoso, empero, dada cualquier forma;
es que los venenos, si bien macabros,
son dulces, siempre dulces,
y el fruto es tierno,
y el domingo algo más sutil.

Así, el olvido sólo nos vuelve fuertes,
y el recuerdo vuelve a besar
su correspondiente
ternura.

martes, 2 de abril de 2013

A destiempo
nos encontramos:
vos me hallaste primero.
A destiempo nos besamos, también
(si bien yo dí el puntapié...)

A destiempo nos quisimos, sí:
yo, pude verlo luego,
pude saberlo después

A destiempo nos separamos,
yo primero,
vos por detrás,
luego al revés
y el tiempo crece, vuelto de goma, vestido de plastilina.

De hecho, Hoy juega de Domingo
y le calza perfecto
el papel de opresor.

Sé que yo actúo, también:
de amo de la culpa,
creador y educador
y ésta, ella, claro: indócil, naturalmente, devuelve los dardos
y es que de eso se trata:

"si esto es como es,
la culpa es tuya", entiéndase, mía,
por amar lo que quisiera(s) ser:
y eso nadie lo tolerará.

martes, 26 de marzo de 2013

Destino, que tienes:

la mirada absorta;
las manos ásperas;
lengua de hielo;
corazón de fiebre;
los dedos tiesos,
piernas locas, indóciles
los ojos detenidos en el tiempo que viene:

¿Qué mano indómita nos mece,
toma,
retuerce y exprime
más allá de la lágrima
cúlmine?

Destino, que tienes
las agujas del juego:
punzas en la llaga
de los tristes y
débiles

lunes, 25 de marzo de 2013

Se viste como

música de bienvenidas;
diatónico sol omnipresente;
días de cromática luna omnipotente;
caramelos sabor año nuevo;
juegos que nunca abdicarían al sueño;
sueños que nunca sacrificarían lo lúdico;
sacrificio que sueña en juegos y al vésre;
plaza sonriente, burbuja de ciudad indiferente;
diluvio que precipita sobre corazones en movimiento;
brujos reconciliados con el azar, encajonado;
jugadores compulsivos coqueteando con la calma y
calma, disfrazada de vértigo;
medianoche que ya no es, tiempo que se desdobla;
finalmente: miedo,
como rostro sucedáneo del amor que
avecina.






jueves, 21 de marzo de 2013

Otoño

Oh, es que ¿no has visto ..?
las hojas, sonándose la espalda contra innumerables pies (descarados)
la brisa, que muestra su gélida y bella contracara (abstracta)
los árboles, que se descubren y enfrentan a la invisible
pero gallarda boca que
pide un deseo
sopla y desnuda sus delgados cuerpos
en un abrir y cerrar de nubes;
los animales; triste, tonta, tierna, insólita o vana-mente inducidos por sus compañeros
a humanizarse
tomar café,
clavar una boina anacrónica,
un tango canino sin malevos armados (por suerte)
Un sábado gris digno de largometraje sordomudo
Un mate nostálgico, como fotografía perdida
La cuadra de aquel beso
La inmortalización gráfica de aquellos otros
y las esquinas futuras, sin embargo
atadas, aún, a lo imprecedible y aleatorio.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Serán otros

los que besen;
los que acompañen;
los que duerman, envueltos, a los pies de la luna;
los que estén del otro lado del teléfono,
del otro lado del brazo,
del otro brazo del tiempo.

Serán otros, esta vez,
los que sepan de nuestros fracasos,
de nuestros sueños agridulces;
de edulcoradas victorias;

y otros serán, también partícipes
de cómo el rostro del mundo
nos come y nos bebe
desde incomensurables
belleza y sabiduría.
Una capa de niebla que todo lo abarca
Una canción que te desconoce
Una fotografía con sus protagonistas en fuga
(y la imagen viajó del futuro
para quedar despojada de la razón de seguir siendo).

Una cuadra que te sugiere en toda pequeña cosa
y te arrebata en la indómita baldosa siguiente
Una vida que nos daba amalgama
y hoy nos enfrenta de forma indigna.

Los domingos: grises
las mañanas ídem
y los impunes sábados por la noche,
toman la oz por su cola
y componen un acéfalo y flamante
león sin
corona
(que rompe en llanto y renace en un golpe de júbilo macabro)

martes, 19 de marzo de 2013

Una nueva manifestación de manos enredándose
Una multiplicidad de ojos contenidos en un disfraz de dos que esperan por tí
Un fuego profundo que avanza desde el lúgubre subsuelo
Un día inexorable que besa las mejillas con la vibra de un mundo acorazado
Un corazón que guarda celosamente aquellos ansiosos retazos de amor que habrán de arborecer
Un racimo de penas que se desgaja y hecha raíces en conexión con el centro de la Tierra
Un día como cualquier otro que ya no contiene penas
Y así debe ser
la energía lila y fosforescente que nos provea
de toda precisa
musculatura

lunes, 18 de marzo de 2013

Hasta que pude verlo,
y encontrar la paz
por la cual mi corazón se abre y se cierra
se mece, duerme y canta en sueños
(lúgubres y alados)

Todo claro,
conciso, puro
e inyectado en veneno pero
¿quién desconoce?

con la bota impiadosa y corrosiva del reloj
todo se muere
y toda el alma florece
(por suerte)







en cursiva: ver "Voz de diamantes" (Eduardo Mateo - Cuerpo y Alma)

Fattoruso nos dio la mano

Ahí estaba
el más negro de los caralunos
con el más afro entre los nipones
al son del tambor, candombe, piano, chico, y el repique desde su espíritu omnipresente;
ahí va, ése que lleva la Historia a upa
saludando, tendiendo la mano
a los que pudimos decirle
gracias
por candombe de luna
y candombe de soles
mientras el centro de la tierra
vibraba con nosotros en mágica contracción
por él, por ellos
portavoces del tambor, de ese toque ancestral.


(gracias al Hugo, por tanta magia)

domingo, 17 de marzo de 2013

y bueno
"la vida es una sola"
"el horno no está para bollos"
"más vale caballo en mano que sangre volando"
está bien
no nos atemos como perro
al tiempo
y que se nos vengan
encima nomás
los días de
manzanas de azufre
confitadas
(y pudre los dientes)
Hagamos de cuenta
que no pasaron casi dos años
y dame ese beso
en esa esquina
en este tiempo
en esta vida
y que esta vez
dure
para
siempre


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Tal vez de a sorbos
puedo
recuperar las cosas
que se me van
hoy
por entre las manos
como agua
devenida en
sal
que inevitablemente caerá
y en ese ocaso
habré de fundirme
en la forma del beso
jamás dado.

Al sr. inventor de la Máquina del Tiempo

Estimado Sr:


Aquí, en la ¿Tierra?, en el día de la fecha, y desde Buenos Aires, es que le escribe una de las tantas almas sensibles que moran por los barrios del sur de la Ciudad, que de puro envalentonado galáctico, tal vez, y dadas las inminentes condiciones de fracasar que avalan la presente, es fundamentalmente que uno se atreve a tirarle un dardo de muerte.

¿Por qué fracasar?, se preguntará usted. ¿Por qué dardo y, sobretodo, de muerte?

Pues bien. Tenga a vuestro conocimiento que, el hecho de haberse fugado o, mejor dicho, tomado el buque (hablemos con propiedad) de nuestro tiempo contemporáneo, nos comprometió hace ya mucho tiempo (nadie sabe bien) en nuestra búsqueda incansable e insoslayable hacia la felicidad, sea ya la que encontramos en logros universitarios, domésticos o, simplemente, aquellos más bien terrenales, pero no por ello menos valiosos, como el gusto de hacerse de doscientos gramos de matambre, cien de queso, panurdi en la esquina y plácate.

Y una nueva pregunta suya podría ser ¿Por qué consideran que yo los comprometí, joder?

Y bueno, loco. Vos fijate: te fugaste con la única, irremplazable, irrecuperable, insustituíble, insinbinguelengúleren samolfa-estrudensqui... en rigor, PUTA receta para volver en el tiempo, viejo!

Ya en sus tiempos (léase todos, inclusive, éste), Eduardo Mateo, se inquietaba hasta el hartazgo por saber de esta ¿breve tal vez? guía de instrucciones ignotas para clavar un Rewind hacia las turbias profundidades de la nostalgia, tan necesario fundamentalmente en domingos como este en el que el día toma la forma de una foca gigante que se duerme en tu espalda luego del correspondiente golpe, certero y abrupto, que nos deja de trompa al sopi.

A lo que voy es a que no puede ser que no le pongas huevos y aparezcas acá ahora, que es cuando la monada y la humánidad (con esa acentuación desde lo fonético, sí) te lo piden...

Personalmente, si me preguntás, pienso que sos un maricón. Aparte... ni sé a dónde buscarte. Qué viveza la tuya, che. Decime dónde! ¿En los sótanos atestados del pasado, o en los malditos cajones vacíos del futuro?

Si te vuelvo a ver, aún sin conocerte (en sueños bien nos conocemos), yo creo que te rompo la cabeza. Y creo que te como los sesos, y me hago un asado con tus brazos y piernas, y convierto tu sangre en el vino de la casa, y me hago un gorro con lo que quede de tu cerebro. Y de tus pulmones... tal vez me los transplante. Y de tus venas... quizá cambie los cables de un amplificador con eso, no sé. Ponele que se puso violenta la cosa, ¿no? Bien, pará... recuperemos la compostura.

Quisiera poder preguntarle, en síntesis, por qué no nos llevó en su trip... a todos. Sí, a todos. Llevarnos un poco atrás, resolver las cagadas monumentales, ponernos corte zen pero en sintonía real con el centro de la tierra y el cosmos, y no un mero slogan amarillo (el color de la muerte y la decadencia, diría Artaud) "Arte de vivir" para quienes puedan pagarlo. Sobre el tiempo en sentido de las agujas del reloj... yo prefiero no adentrar en tales cosas. El futuro que venga y golpee, che.

Ahora bien: realmente te pido disculpas, no es por agarrármela con vos, pero... vos sabés... la impotencia es el motor de los débiles a rompernos la saviola en la cuadra que viene con un pobre corazón vestido de gala, ajeno, seductor y lúgubre, a la vez.

Antes de cerrar estas palabras... entro en consideración... ¿a qué correo atemporal podría dirigirme? ya que las palabras se guardan dobladas contra sí mismas con un sobre blanco donde mueren, y estamo', ¿no?





(en tu memoria, Mateo; y la suya, amor que ya no es)
¿Pero a quién querés engañar?
sábado 5 am
¡más vale!
te desvivís
y tu cabeza muestra el goce de tu amado/a
en manos de un tercero
y todo es terrible
y la realidad golpea tu quijada con un golpe de muerte, que es un golpe análogo a tu sensación:
de muerte
y la poesía no se trata sólo de desahogarse
(debería saberlo)