te ví
no sé si más flaca
más alta
más clara
más nada
en tu mirada: mi pasado
como traído del espacio, directo a mi mesa
y ceno mis días
junto a tu voz que, como ayer
es un pájaro que se va, porque el sol es soberbio
y habría de quemarse
si no se resguardase
(como siempre)
(como siempre)
y tu mano
como un poco de arena
que se me va
(como siempre, no es que llueve)
y tus ojos,
eterna quebrada de mi alma,
exhuman mi vida
de las entrañas de esta madre
y así me gustas
lejos de mí
como empezando de nuevo
y así yo puedo amarte
sin tocar un sólo pelo
de tu espíritu