domingo, 25 de septiembre de 2022

Desprolijo enamorado

No es el caso de los besos, el devenir de las manos o el deseo.
Sí es un hecho en lo demás, la ambigüedad.
Que ¿cuál es su fértil terreno? El de tu voz oscilando los confines del no.
Se desconfiguran así mis filtros, mis sentidos, y todo lo vulnerable soy.

Al caer está el darse cuerda con Panasonic, y acabamos por visitar aquel amigable antro, el cual acurruca los venenos en nombre de la eternidad del día anterior.

Somos nuestra versión de los diecisiete, en el sentido del magnetismo para con todo lo freak, y nos erigimos en familia real de la mañana, en eso que es nuestro periplo (casi siempre y acaso adrede) errante.

La cuenta de la pavada cobra vigor a día vencido (aunque no sepamos ya bien cuál es), y el cansancio es triste y el dolor sea quizás exacerbado para lo que habría de ameritar, pero aquí está, también.

Sin embargo tus ojos. Sin embargo tu piel. Tu abrazo. Tu desfallecer contra mí.
Antídoto para todo lo que no. Caña con ruda de todo lo que sí.
Pero elijo Artaud, como para terminar de enrarecerlo todo sin querer, y a clausurar el sábado que sabe a metal, nomás.

No obstante, hubo este domingo junto a vos, que adormiló la lengua de las miserias, latentes pero heridas de tanta belleza tuya.

Llegó de todas formas y como es habitual, una dosis leve de tu autopreservación.
No-contexto, decís. Quizás tengas razón.
¿Exclusividad y efemérides, nomás? Me invade una pizca de terror porque acaso sea verdad.

Pero no. Siempre vos y el amor que flota en el aire como el globo más bonito y liviano soñado por ningún niñx jamás.

Resta un corolario tácito, muy a pesar de mi desprolijo motor y su atemorizado superyó:
Estamos enamorados y el anhelo sigue de infinito rey.

Pues vaya este brindis, a la salud de vos y yo.

martes, 13 de septiembre de 2022

Congreso

Mi devenir impuntual
Tu figura danzante
El beso impaciente
Fotografía, otredad

Una torsión dulce
Dos manos saludándose
Tu perfume inevitable
Juventud, eternidad.

Callao y vos
Tu sonrisa, siempre vos!
Nuestros pasos, vos y yo.
El auspicioso bar.

Los colores, el espejo, los sentidos
El tiempo y las cuentas del deseo
Los silencios, las miradas, decir nada
y develar lo
genuino.

jueves, 1 de septiembre de 2022

Algodón

Se suscitan algunos cortos imprevistos.
Por lo general intento abordar tus cristales desde una óptica que percibís en términos de cotonete.
Yo creo que pifiás con el lugar.
Mi algodón está en la boca, está en los dedos.
Lejos de mí está pensarte desde allí, y mucho menos mis signos vitales.

Mis sensaciones son encontradas.
Tus besos son dagas punzando en mis dolores.
Tus ojos devuelven acuerdo, al respecto.
Noto y confirmás que es a veces intencional y por supuesto, ¿qué importa?

Otras veces encuentro adhesión en pantanos triviales.
Pierdo el rastro y no percibo si el barro es mío o quizás te lo robé.
Me dejo llevar por tanzas donde hilvanamos la pavada y pierdo el foco.
Y cuando pico extravío un poco de vos.

Vincularnos al fuego no es forzado.
Nos siento criatura que dirime su disputa en terreno anhelado.
Las manos sincronizan sin pensarlo.
Las miradas son intensas y hablan claro.
Las palabras también, pero su lenguaje es a veces inexacto.

Es imperioso ordenar los conceptos por urgencia.
El vino. La impaciencia. Tu sabor.
Acaso las tres cosas que más me interpelan, hoy.