Calle Libertad.
Se agolpan allí.
Quieren despedir al autor.
Se agolpan allí.
Quieren despedir al autor.
Abrazan a dos,
responden a Dios,
o al menos simulan amar.
Llega el señor
y un último show:
silencio y ausencia dará.
Hay uno que niega llorar
y esconde la mano que supo gemir
de dolor.
Otro filma su piel flamante de pino:
enfoca el teatro del duelo argentino
que algunos querían evocar.
Son tontos hurgando en espacios del cielo:
destruyen espejos,
y brindan en paz.
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