martes, 27 de diciembre de 2011

Felicidades

A las doce menos diez
probablemente no me conmueva el hecho de saber que el resto sea
de otros diez redundantes minutos

¿qué decir de doce y cinco?

¿doce y veinte?

¿mediodía, al día siguiente?

¿Vale la pena?

Okey, celebremos que estamos, tal vez, juntos
y que tenemos en común
una dulce muerte
(para los "hijos del rigor")

Ahora bien, ¿qué queda para quienes no conocen de mieles?
¿para quienes son todo rigor?

¿para quienes no asocian al rojo
con la cíclica mesa
donde otros escamotean sus diferencias
y festejan la defunción de toda revolución?

¿qué para quienes reconocen en sus pares
lo que suponen familia?

¿qué, para quienes no tienen tiempo
para ídolos, árbol y sosiego?

¿quién les regala
un sorbo de libertad?

Los hombres aún reclaman
y su carta mayor
llora bajo el árbol
(adonde, por cierto... buscan alimento)

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